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Cuando los hijos necesitan ser atendidos

Por: Rvdo. José Meléndez

 Entonces Judá dijo a Israel su padre:“ Envía al joven conmigo, y nos levantaremos e iremos , a fin de que vivamos y no muramos, nosotros, y tu, y nuestros niños” (Génesis 43:8).

Padres que no prestan atención

         Qué pasa con los jóvenes? Durante los 15 minutos que le tomará leer este articulo, veinte jóvenes intentarán suicidarse. 150 abandonarán la escuela, 800 entre las edades de 13 y 18 probarán alguna droga o bebida alcohólica. 40 jovencitas entre los 14 y 19 años de edad quedarán embarazadas y veinte tendrán un aborto. Estas son las estadísticas actuales y el numero va en aumento. Estos números han llegado a ser literalmente un crimen en la nación. Niños y jóvenes entre las edades de 13 y 19 años constituyen un 60% de los arrestos hechos en los Estados Unidos. Qué pasa con los padres? Como pastor he tenido la oportunidad de hablar con muchos padres frustrados enojados y muy tristes porque sus hijos están en serios problemas. No me refiero a padres esquizofrénicos, o adultos sicópatas; por el contrario. Son padres y madres con buenos principios, personas que trabajan arduamente para ganar el sustento de su familia. Muchos asisten a nuestras iglesias, viven a nuestro derredor y están activos en la comunidad; pero de repente ven cómo sus hijos se les escapan de las manos y comienzan a hacer cosas que ellos nun­ca hubieran imaginado. Muchos padres se han sentado conmigo y han insistido en decirme que ellos hicieron todo lo que pudieron. Dónde fallamos? Muchas veces los hijos aún con sus problemas me han dado la respuesta: “Papá y mamá nunca me escucharon”. Yo he visto a muchos jóvenes ir camino a la cárcel de menores. Nos duele pensar que esto se pudo haber evitado si hubiera habido un poco de comunicación y entendimiento entre padres e hijos.

No soy psicólogo, ni trabajador social; simplemente soy un pastor a quien Dios ha llamado y dado la oportunidad de ayudar y trabajar con muchos jóvenes. Una de las preguntas que les hago mientras converso con ellos es la siguiente: si es­tuvieran aquí tus padres, Qué te gustaría decirles?” De sus respuestas he elaborado las siete inquietudes que presento a continuación.

  Lo que los hijos quieren decir

                                                                                                                 

Mantengan la calma.Lo primero que los jóvenes desean decir a sus padres es que se calmen; que no pierdan los estribos. Los jóvenes necesitan el apoyo depadres controlados y calmados.

  “Establezcamos fronteras “. Los jóvenes necesitan la seguridad de fronteras especificas y saber que hay consecuencias cuando se traspasa la línea. Casi todos los problemas con la delincuencia juvenil involucran algún tipo de frontera que ha sido traspasada o quebrantada.

Mi esposa, Norma y yo, hemos criado cuatro hijos; dos varones y dos mujeres: Lorraine, Eunice, José Jr. y Josué. A todos amo mucho y todos están sirviendo al Señor con felicidad. Mas no todo ha sido color de rosa. Muchas veces se me acercaban para contarme sus inquietudes y aspiraciones; casi siempre imponiendo su voluntad. Mi deber era aconsejarlos y aunque se sintieran seguros de lo que querían, muchas veces un buen consejo quizás les haría cambiar de opinión. Por ejemplo. mi hija Lorraine me decía: “No quiero ir a la universidad; prefiero ir aI ejército”. Le di mi opinión, y terminó graduando, se casó y está trabajando con mucho éxito. Eunice, la más pequeña, me decía: “Papá estoy cansada de la escuela... ya no resisto mas”. Yo la escuche, la aconsejé y gracias a Dios, se graduó de la secundaria, se casó, trabaja con mucho éxito y asiste a la universidad. José Jr. y Josué escogieron ser militares de profesión y tienen mucho éxito.

Cuando se trata de amenazas, no tengan miedo. Los hijos muchas veces no sienten lo que están diciendo. Actúe con sabiduría y aproveche la oportunidad para aconsejar. Recuerde que si las cosas no salen bien, será mejor que ellos digan:

“mis padres tenían razón”, que “mis padres nunca me lo advirtieron”, o “nunca me aconsejaron”.

Sean honestos. Finalmente, los jóvenes desean que se les diga la verdad. No vale la pena intentar engañarlos. Ellos saben mucho y reconocen cuándo usted dice las cosas tal como son, y cuándo no está diciendo la verdad. Sea honesto con ellos. Los jóvenes aceptan mejor la crítica constructiva, cuando saben que viene de padres honestos y rectos. No todos tienen que lidiar con hijos problemáticos pero sean como fueren, présteles mucha atención y escúchelos cuando le quieran hablar.

En la historia de Jacob (Israel) encontramos que por el sabio razonamiento de su hijo Judá, toda la familia pudo sobre vivir el hambre que había venido sobre todo el país. “Entonces Judá dijo a Israel su padre: Envía al joven conmigo, y nos levantaremos e iremos, a fin de que vivamos y no muramos nosotros y tú, y nuestros niños (Génesis 43:8). “Prestemos atención a nuestros hijos’. Si algún lector reconoce que no ha cumplido con su responsabilidad como padre, lo animamos a aceptar el perdón de Dios y cultivar una mejor relación con sus hijos. Que el Señor les bendiga abundantemente.  Articulo tomado de El Evangelio, revista oficial de la Iglesia de Dios. vol 56 Num. 2 abril,mayo,junio, 2001, pag.22